4/09/2010

Travieso-san (1996-2010)

Aún me acuerdo aquella noche de 1996 cuando un carro paso por el callejón y te aventó. Desde la azotea vi tu carita asustada pidiendo ayuda. Aunque te abrí la puerta y te di comida tardaste más de una hora en entrar. Los demás gatos de inmediato te aceptaron y te criaron. Al año llegó la Figlia como cachorrita de 3 semanas a la casa y tu te preocupaste por cuidarla. Ibas a la pollería a robar para dárselo y cuando los demás gatos envejecieron y comenzaron a tener problemas en masticar no dudaste una sola vez en ir por el pollo y masticarlo para que lo pudieran comer. Si los humanos sólo tuvieran el 1% de tu corazón este planeta sería diferente. También defendías el territorio con tu vida. Recuerdo aquella noche de batalla campal, cuando saliste como un verdadera samurai a defender la casa de otros felinos y regresaste en la mañana con media oreja menos pero con la cara en alto como un verdadero guerrero disfrutando por la victoria. Varias veces regresabas vomitando porque la bastarda de la señora Tere envenenaba el pollo para que te murieras, la muy buena católica que va todos los días a confesar sus pecados la muy hija puta, pero jamás tuvo éxito. Sobreviviste a cada uno de los ataques que te preparaba el enemigo como el más grande de todos los guerreros samurais. Dominabas todo el barrio, todos los gatos y perros de respetaban. Cuando hace unos años te llevé con el matasanos porque había perdido el apetito mostraste todas tus técnicas marciales dejando asombrado al veterinario quién sólo pudo decir: "Si así está enfermo no lo quiero ver cuando esté sano". Esta vez, la segunda visita de tu vida con un matasanos fue menos afortunada. Ya habías perdido 2/3 de tu peso, ya no querías leche ni agua. No sabíamos que hacer por lo que te llevamos a ese lugar. El veredicto fue duro: cáncer estomacal. Ya no se absorbían los líquidos por lo que te estabas deshiratando. La comida ya no la podías digerir. Fue la única batalla que no pudiste ganar en esta vida. Se que no estas en el cielo porque ahí faltan todos los seres interesantes como diría Nietzsche. Seguramente estás con todos los gatos chingones perfeccionando tus técnicas marciales para la siguiente vida. Espero volverte a encontrar en alguna otra vida Sensei Travieso-San.

Domo arigato gozai mashita

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