5/30/2008

La tecnocracia en México

Ponencia presentada en la conferencia: "América Latina: Neoliberalismo, cambio estructural social y articulación política." en la Universidad de Marburg, 6 y 7 de junio del 2007.


Hablar de tecnocracia en México se refiere a hablar del salinato. Los tres presidentes posteriores a Salinas se han distanciado por complete de dicho termino. Sin embargo, la idea tecnocrática sigue vigente en la actualidad. Por el gran impacto del salinato voy a enfocarme más en él, y resumir las otras dos corrientes de forma breve.

Tomando la concepción de tecnocracia de Sarah Babb (1998) se puede considerar tres etapas de la tecnocracia en México. En primer grupo de tecnócratas se creo en los anos sesenta, cuando el banco Mundial, el FMI o la FAO ofrecieron gran cantidad de becas de posgrado en el extranjero para estudiantes de economía. Estos economistas al regresar fueron ganando cada vez más terreno en el gobierno, no solo por su mejor formación matemática sino también por su mejor capacidad de hablar el ingles, lengua cada vez más oficial en los organismos internacionales. Estos economistas, de tendencia Keynesiana, tenían más en común con sus colegas en otras partes del mundo que con la burocracia mexicana. Esto fue particularmente notorio cuando se invitó a Nicholas Kaldor, un experto keynesiano de la Londo School of Economics (LSE) a la Secretaría de Hacienda para realizar un estudio de reforma fiscal. Mientras que los tecnócratas apoyaron incondicionalmente sus recomendaciones de política fiscal, la burocracia Mexicana dejó caer las reformas e impusieron unas reformas mucho más acotadas. (Babb 1998: 675) Hasta el día de hoy la burocracia Mexicana nos debe una reforma fiscal.

El principal interés de los políticos mexicanos era instrumentar políticas que complacieran a los principales actores políticos de la área nacional, mientras que los tecnócratas eran independientes, no tenían las presiones políticas y por consiguiente sus decisiones se basaban en la teoría económica.

Puede ser que este haya sido el motivo del Segundo grupo de tecnócratas –los salinistas- de olvidarse totalmente de las reglas democráticas, olvidándose tanto del pueblo como de los principales actores políticos. Este grupo se formó durante los setenta y ochenta, en especial en la Universidad de Chicago, y recibieron una ideología monetarista. El primer gabinete tecnocrático según Babb fue el De la Madrid, sin embargo, este tenía más en común con el nacionalismo de López Portillo que con la tecnocracia salinistas. Ejemplo claro fue el temblor de 1985, donde el presidente Miguel de la Madrid dijo que la ayuda internacional no era necesaria, que México tenía suficientes recursos y corazón para enfrentar la crisis. También las reformas monetarias no fueron impulsadas por el gobierno, como argumenta Babb, sino más bien por el Departamento de Estado y el Fondo. Sin embargo, estas dos instituciones lograron colocar cada vez más tecnócratas monetaristas en el gobierno y seguramente influyeron en la toma de decisión presidencial de 1988 así como en el fraude electoral.

Es así como comenzó la “época tencocrática” en México. Salinas fue electo mediante un fraude electoral en 1988, con grandes intenciones de reformar el sistema económico. Aunque Salinas jamás tuvo mucho reconocimiento en México si lo tuvo en el extranjero. En 1990 Robert Bartely del Wall Street Journal calificaba al gabinete salinista como el mejor del mundo. (Babb 1998: 683) Los tecnócratas salinistas trataron de resolver los problemas del país mediante una revolución económica, dejando de lado la política y la estructura social. Esto se debió a la formación neoclásica de los funcionarios, en la cual se cree que con las medidas económicas correctas a largo plazo los mercados entran en equilibrio.

Los salinistas creían que atrayendo grandes cantidades de capital al país, éste iba ser invertido en nuevas empresas productivas e iba a abaratar el endeudamiento estatal. Se trató de crear estabilidad monetaria (crecimiento del 3% per anum y una inflación promedio de 15%) e incentivos económicos como mano de obra barata y liberalización de los mercados. Por recomendaciones del FMI se redujo el presupuesto económica y se creó un tipo de cambio fijo entre el peso y el dolar. Por ultimo se abrió la economía de forma desmesurada con el NAFTA, siendo el único pais de los tres que no protegiera sus sectores relevantes.

Esto provocó una entrada masiva de capitales, como los tecnócratas monetaristas habían esperado. El problema fue el axioma dominante de que el capital es homogéneo y no heterogéneo. Durante el sexenio entraron cantidades masivas de capital, lo que sobrevaluó el peso por un lado –haciendo que el consume de importaciones baratas se incrementara y las exportaciones se volvieran menos atractivas-, pero más importante no se invirtió en la formación de nuevas empresas sino únicamente en el Mercado secundario de la bolsa de valores, con lo cual no se incrementaba la productividad, sino que únicamente era rentista buscando las mejores rentabilidades del mundo. Los altos costos de capital para los empresarios nacionales evitó que se creara inversión interna, mientras que la pobreza tampoco dejó que los altos intereses formaran un ahorro interno considerable. En palabras de Miguel Ángel Centeno: “Lo que derrotó el salinato no fue la oposición de los que habían perdido más con la revolución tecnocrática, sino el pánico de los inversionistas extranjeros que Salinas había cortejado tanto. (1997:2) En 1992 el 72% de la inversión extranjera era bursátil. Esto generaba cada vez más problemas para el gobierno en mantener los capitales en el país, teniendo que incrementar las utilidades de las empresas reduciendo inversiones y salarios e incrementando las tasas de interés de los títulos de gobierno. El surgimiento del EZLN[1] y los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu crearon gran nerviosismo en los mercados bursátiles pero esto no fue la única causa de la crisis de diciembre de 1994. Las tasas de interés en EEUU comenzaron a incrementar, lo que hacía cada vez menos atractivo al país y el gobierno se vio obligado a incrementar el rendimiento de los Cetes, lo que llevó a una esquema Ponzi y a la crisis del 19 de diciembre.

Cuales fueron los problemas de la tecnocracia salinista? Por un lado, como ya se menciono anteriormente, la idea de capitales homogéneos. Los capitales son de índole heterogénea y con distintas volatilidades. Mientras que la Inversión extranjera directa es poco volátil y de largo plazo, los crédito bancarios son volátiles y de largo plazo mientras que las inversiones en portafolio se caracterizan por ser de corto plazo así como muy volátiles. Esto puede explicar la fuga de capitales que comenzó en octubre de 1994, pero no explica el porque México no creció más teniendo todo a su favor.

El punto que los economistas se niegan a reconocer es que parte de las soluciones son de índole política y social. Hubieran dejado a la izquierda con unos triunfos políticos, los problemas sociales como el EZLN hubiera tenido expresión sin tener que recurrir a las armas. Los mismo con los ex-banqueros, a quienes se les expropió injustamente los bancos en 1982, y se vieron por segunda vez traicionados cuando Salinas vendió los bancos a grupos financieros y no a sus respectivos dueños. Por otro lado, los tecnócratas salinistas trataron de resolver el problema de la pobreza con crecimiento económico, ofreciendo el país como mano de obra barata y esperando que se generara un ahorro interno. El problema de la pobreza no es económico sino social. Lo peor de ser pobre no es no tener dinero o un trabajo mal pagado, sino la discriminación. Y esto no se puede resolver con el Mercado, sino con educación, tanto de los pobres para que tengan mayor formación (lo cual no se hizo porque había que reducir el presupuesto) y de la sociedad (lo cual ni se les ocurrió). Si la pobreza no ve que puede mejorar su situación, no sirve de nada tener grandes éxitos en la macroeconomía.

Sin embargo, tampoco todo fue erróneo. Si observamos a las alternativas políticas, tanto de derecha como de izquierda, formulan estrategias económicas muy parecidas. Mientras que la izquierda representada por el PRD argumenta en revisar algunos aspectos del NAFTA e incrementar el gasto social y el PAN argumenta en intervenciones microeconómicas para incrementar la productividad, ninguno de los dos proponen un paradigma significativamente distinto.

El siguiente sexenio fue presidente Zedillo, otro tecnócrata salinista que hizo hasta lo imposible para que no se le asociara con el salinato. Fomentó la democracia, dándole a la izquierda un lugar en el parlamento, intervino en la economía para salvar las autopistas y los bancos y trató de estabilizar el país en general. Fue el ultimo presidente tecnócrata monetarista. Con la llegada de Fox llegó una tecnocracia no solo nueva para México, sino para gran parte del mundo: los empresarios. Como dice John Saxe: Country Managers. Si bien es cierto que el PAN siempre fue un partido de empresarios, uno no se podía imaginar como se iba a dirigir a un país como empresa. La constitución se tiró por la borda, considerándola un viejo mal de la revolución, y se fomentó en especial a la industria con medidas microeconómicas. Se comenzaron a eliminar leyes que protegieran a los trabajadores, simplificando los trámites de despidos y reduciendo el poder de los sindicatos. Se consideró que había que apoyar a los monopolios y oligopolios como Televisa y TV Azteca, Grupo Salinas, Cemex, Grupo Modelo, Cervecería Cuauhtemoc Moctezuma, etc. Si bien es cierto que la tecnocracia del PAN afirma que las empresas mexicanas son obsoletas y que el Estado debe intervenir a nivel microeconómico para incrementar la productividad del país, esto se ha hecho a costa de lo social. La pobreza sigue siendo el problema fundamental del país, la migración hacia EEUU incrementó de 400 mil cuando Fox llegó al poder a mas de 600 mil en el sexenio de Calderón. No ha habido un ningún incremento de puestos de trabajo, los salarios siguen cayendo y las pocas instituciones que la revolución le dio a los pobres, el Seguro Social y la educación pública gratuita y laica, están siendo desmantelados.

Si se cree que la izquierda tiene alguna alternativa para resolver el problema de la pobreza se equivocan. Aunque argumentan que es necesario incrementar el gasto social, ofrecer un seguro de desempleo y fortalecer los derechos de los trabajadores, no se ve la más mínima idea de como resolver los problemas de discriminación. Gastan sus energías y las del pueblo en discursos de índole nacionalista, argumentando del porque las empresas deben ser del Estado y no de privados, sin responder del porque estas empresas del Estado jamás han beneficiado más que al grupo de políticos y sindicatos corruptos.

Bibliografía

Babb, Sahra, “Los profesionistas en el gobierno y el problema de la tecnocracia: el caso de los economistas en México”, Estudios Sociológicos de el Colegio de México, Vol. XVI (48), 1998, pp. 661-688.

Centeno, Miguel Ángel, “La revolución salinista La crisis de la tecnocracia en México”, Nueva Sociedad, No. 152, 1997, pp.78-92.


[1] Hoy en día sabemos que el gobierno ya tenía noticias del EZLN en 1992, pero una solución a la „guatemalteca“ aunque hubiera sido rápida, hubiera provocado gran nerviosismo en los inversionistas internacionales.

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2 Comments:

At 1:18 a.m., Blogger César said...

Máster. Excelente artículo.

 
At 10:49 p.m., Blogger BILLY BOY said...

Excelente tu articulo.

 

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